Muy lejos, en las sierras tupidas y oscuras, los árboles grandes, solitarios, parecen torreones en ruina colgados de las nubes. Nubes desprendidas del horizonte cerrado de la tarde gris. El agua embarrada y violenta anegó juncos y veredas, una bandada de patos imprudentes, pasa rozando la laguna enfangada, apenas se adivinan los colores, todo es sombra, todo se intuye. De repente la mirada se revela y unos rayos rebeldes que huyeron de su prisión de nubes negras, iluminan por un momento, un pino grande y antiguo entre cien almendros florecidos.
15 de Marzo de 2011