
La tarde se extiende a lo largo del camino, en las ramas de los árboles desnudos y en el color de las nubes. Es cruel este invierno que acaba de nacer, la lluvia cesó, pero oscurece nada más amanecer. Camino de casa, el pueblo se abre frente a un cielo inmenso. Al llegar, el fuego de la chimenea alegra la vida y el alma, huele a café recién hecho y pastel de merengue y naranja. Fuera la luz se acaba de encender en las calles, miles de colores se reflejan en los charcos que dejó el agua.

namos celebrando la Navidad, digamos lo que digamos, nos subimos al ca

