Las paredes acumulan historias, sueños y lágrimas y risas. Amaneceres de ilusiones y esperanzas, noches desoladas y turbias. En sus grietas, la vida pasa y sigue pasando impregnando sus cimientos. Las voces se quedan prisioneras, los olores, los recuerdos. Las paredes se van haciendo de tiempo. El tiempo perdidio y el venidero. Todo lo vivido, todo lo esperado o temido anida en el alma de las paredes. Paredes blancas de mi casa, llenas de murmullos de sombras que rompen la luz del sol cuando entra por la ventana. Son tibias las paredes de mi casa en el invierno extremo y frescas en los ardientes días del verano. Fueron testigos mudos de la infancia de mis hijos, de su revelde adolescencia, de su sosegada madurez. Vieron salir a mi hija con su deslumbrante vestido de encaje y su velo blanco entre flores y amigos, el día más féliz de su vida. Te reciben a tí cuando llegas con tu alegría y tu confianza en la vida. Y a tí también, con la cabeza baja y callado, pensativo con tu prematura responsabilidad. Cuando os vais se quedan prisioneros vuestros recuerdos y voces, vuestro olor de juventud y esperanza. Las paredes atesoran la vida, la vida que hemos elegido y también la que nos sortea el destino. Las silenciosas y blancas paresdes de mi casa hechas de tiempo.....
lunes, 4 de junio de 2012
lunes, 27 de febrero de 2012

Los caminos, parecen perderse en la tarde, violetas en el horizonte, jaras y tomillo a la sombra de la sierra y en las tinieblas del atardecer. El tiempo no pasa por aquí, se olvido del camino, de las zarzas, las madreselvas, de los recodos de la vieja vereda. La sierra, testigo de miles de días, de miles de historias, de voces, de pasos.... y en su cara mas oscura, la cueva mas oscura, trinchea alcahueta de aquella guerra. Sombría, inalcanzable, reto y aventuras en los juegos de los niños y recuerdo y desventura de las consecuencias de esos juegos. Como una gran boca negra abierta, me transporta a aquella terrorífica mañana del día de los santos, de hace no se cuanto tiempo...... y aun después de entonces disfrutamos de un tiempo como regalado, con sus noches con sus días, con su juventud y luego como una maldición, como el rapido vuelo de un enorme cuervo, se acabo todo de golpe. Caminamos al compás del atardecer y nuestra mirada, en el silencio del campo y en la sombra eterna de la sierra, siempre vuelve a la cueva..... hasta que el camino acaba empolvado y gris frente a las casas blancas del pueblo.
sábado, 28 de enero de 2012
Como me pesa el silencio, el recuerdo de haberos tenido aquí, de vuestra risa, de vuestras voces prendidas en los rincones de mi casa, del día iluminado y frío, de lo corta que se hace la tarde y lo larga y oscura cuando os vais. No termino de acostumbrarme a veros partir. Sé que siempre estaréis conmigo o a punto de venir, pero os echo mucho de menos y me rompe la soledad.
lunes, 23 de enero de 2012
Juan había salido el día anterior hacia Azuaga, les costaba más de un día llegar, desde que salían de Castuera, por "El Pozo Nuevo", entre caminos viejos y embarrados, pero no había otra manera y tenían que conseguir dar de comer a sus familias. Dejaban atrás mujeres enlutadas, famélicas y tristes, desesperanzadas, niños y ancianos dolidos, enfermos y humillados por el hambre. Merecía la pena coger las bestias y perderse por las veredas escondidas y la noche, para llegar con las alforjas llenas de pan blanco. No obstante, la guardia civil andaba trás de ellos, algo tan esencial, tan inocente como comprar pan y no podían hacerlo en libertad. Tan esencial como vivir, como respirar y los ahogaban con la represión y la soberbia del que no sabe ganar una guerra. Siempre amenazados, tanto que a veces les parecía que no había teminado la guerra. Juan, era indomable, nunca le habían quebrado la voluntad, era ya mayor, incluso tenía nietos, alto y fuerte, serio y muy poco hablador, pero con pocas palabras sentaba cátedra, no necesitaba más que su honestidad y su valentía. Entraban ya en el pueblo, era casi al mediodía y allí estaban, de nuevo, la guardia civil, esperándolos para requisarles todo lo que pudieran llevar. Después de tantos y tantos sacrificios, después de invertir lo poco que les quedaba para conseguir unos cuantos panes, era solo pan, solamente pan... Los pararon y registraron, luego fueron hacia las bestias y al ver los panes, les advirtieron, que por allí no dejarían pasar el pan, no había manera de convencerles aun a sabiendas que aquello era lo único que comerían sus familias. Juan empezaba a desesperarse, y los guardias inamovibles, no había manera de que se compadeciesen, eran órdenes y tal vez ellos estaban pasando tanta hambre como los pastores, era una absurda ley, pero era ley, inventada para matar más de hambre a los pobres. Juan no pudo más, algo se le pasó por la cabeza, algún recuerdo roto de tanto sufrimiento y sacó los panes de las alforjas y mirando a los guardias los reto con su voz fuerte y clara: ¿Que los panes no pasan pa el pueblo?, pues mirad si pasan o no. Y tiro lo panes uno a uno, volando por encima de las cabezas de los guardias y cayendo casi al final de la calle. Los miro desafiante y siguió diciendo: ¿Pasaban o no pasaban?. Claro que habían entrado en el pueblo, desafiando las leyes, incluso la de la gravedad.
¿Habéis visto como han pasado?. Nadie dijo nada en ese momentro, pero la historia corrió por todas las calles del pueblo. Desde entonces, incluso los guardias le empezaron a llamar "Juanillo el de los panes".
¿Habéis visto como han pasado?. Nadie dijo nada en ese momentro, pero la historia corrió por todas las calles del pueblo. Desde entonces, incluso los guardias le empezaron a llamar "Juanillo el de los panes".
martes, 17 de enero de 2012

Se me había olvidado, no sé como, pero no me acordé y además apenas me muevo bien con este chisme nuevo.
No sé andar por este sistema, en definitiva que ya hace días que empezamos el 2012, y yo deseo de corazón que todo vaya mejor, que todo sea luminoso y felíz en nuestras casas y en nuestras calles. Soñaremos más, porque los sueños no cuestan dinero y tal vez cuando vaya llegando la primavera, todo nos sea más leve y más amable. Y salud sobre todo salud que el destino nos depare salud.
Invierno.

El invierno golpea estos días con fuerza, ya no quedan hojas ni niños en los parques. Un frío y un viento desolador invaden las calles. Los días son engañosamente brillantes y azules, se alargan timidamente, pero el pueblo esta solo, pobremente solo. De vez en cuando alguien pasa apresurado, cuando anochece, de camino a su casa. Las noches lucen miles de estrellas heladas y helados amanecen los campos cubiertos de escarcha. Sueño con el día que regresen, que se abra mi puerta al calor de sus miradas y que ellos me traigan la primavera en sus ojos.
domingo, 25 de diciembre de 2011

Hoy al levantarme, he pensado, que me queda un pasito menos para acabar con esta gran obra de teatro que se llama Navidad. Como una señal del jaleo que se me avecinaba, me di cuenta que las lucecítas del dichoso arbolito de Navidad, no funcionaban, puse unas velitas muy monas y las encendí cuando ya se había hecho de noche, quedaba un ambiente muy pero que muy bonito. Todo muy normal, como en todas las casas de España. Empezaron a llegar todos y todos con su rollo o con el de otros. Y como no, llegó Fran todo ilusionado y apretado con su pluma gorro y bufanda y lo primero que hizo fue meter su dedito en la bonita vela debajo del árbol. Por lo tanto se fastidiaron las velas. Y casi que se fastidia la fiesta también, porque en mi familia querida, nadie se corta un pelo, tengo un sueeeeerteeee.....Bueno, el caso es que por fin todo termino bastante bien y la casita y la vajilla se quedó limpia, yo me quedé tranquilita y aquí estoy, esperando que se decidan a venir a comer, que ojala no, que se duerman, descansen y no aparezcan hasta la cena. Cruzando los dedos estoy, que aun queda Noche Vieja, Año Nuevo y REYES y éstos familiares mios tiene un peligrooo...
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